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¿Qué significa realmente la Moda Lenta? (y qué no)

Hay una idea que me cansa un poco cada vez que la leo: que la moda lenta es sinónimo de "comprar menos". Como si la solución a todo fuera cerrar la billetera y listo, planeta salvado. Lo entiendo como punto de partida, pero me parece que se queda muy corto. Porque yo misma, mientras escribía mi post Notas sobre el planeta, tenía puesta una camisa de Zara. Y no me averguenza contarlo. La tengo hace seis años, combina con casi todo lo que tengo y sigue viva. Eso también es slow fashion, aunque no parezca.


El malentendido más común es pensar que esto va de pureza o de sacrificio. No es una dieta. No se trata de no consumir nunca, ni de juzgar o juzgarnos al comprar en una cadena de fast fashion. Se trata de algo más sutil y, en mi opinión, más interesante: la conciencia y la moderación.

Elegir con criterio. "Votar" con el dinero, sabiendo qué estás respaldando con cada uno de tus consumos.

La moda rápida hoy propone 52 colecciones por año. Una por semana. Pensá un momento en lo que eso implica en términos de diseño, producción, logística y descarte. Es una locura si te detenés a mirarlo, y sin embargo lo naturalizamos porque es el ritmo al que nos acostumbraron.

La pregunta que me hago —y que te propongo hacerte— no es ¿comprar o no comprar?, sino ¿qué estoy respaldando cuando elijo esto?

tres pilares claves: tiempo, oficio y materiales nobles


Cuando empecé a dar forma a esta marca, allá por 2014, tenía claro que no quería ser parte de esa cadena. Eso era lo único que tenía claro, en realidad. El resto lo fui descubriendo de a poco, a través de decisiones que se fueron apilando hasta construir algo que hoy reconozco como mi filosofía de trabajo.


Esa filosofía tiene tres pilares que no negocio desde el principio.


Tiempo. En INES OTT no hay colecciones cíclicas. No hay una primavera-verano u otoño-invierno que se descarta cuando termina la temporada. El foco está en los modelos, no en las tendencias. Aposté desde el inicio a piezas que trasciendan el tiempo porque, como escribí en "Quien no espera, desespera", lo bien hecho lleva tiempo, y apurarse tiene un costo que alguien termina pagando —el material, el artesano o el planeta.


Oficio. Mi intención es imponer el pre-order donde cada par se hace bajo pedido. No existe antes de que lo encargues. Eso tiene una consecuencia concreta: no hay stock innecesario, no hay desperdicio de materiales, no hay apuro para producir de más. El pre-order no es solo una forma de trabajar —es un acto de coherencia. Es decirle al ritmo del mercado: acá manejamos nuestros tiempos.


Materiales nobles. Elegir un material que dura décadas no es un lujo: es la decisión más sustentable que podés tomar. Un material que envejece bien, que se puede reparar, que gana carácter con el uso, es exactamente lo opuesto a lo que propone el fast fashion. No se agrieta al año. No se desarma en la primera lluvia fuerte. Mejora.


Estos tres pilares no son slogans. Son decisiones concretas que tomo cada vez que diseño un nuevo modelo, cada vez que elijo un material, cada vez que respondo un mensaje de una clienta que me pregunta cuánto tarda en llegar su par.


elegir una pieza artesanal


Pensemos en términos simples. Si comprás una pieza de calidad hoy y la usás diez años, eso reemplaza, conservadoramente, unas ocho o diez piezas de menor calidad que habrías comprado en el mismo período. Menos producción, menos descarte, menos impacto.


Eso es sustentabilidad real. No la del packaging reciclado ni la de la colección "eco" lanzada como campaña de marketing desde el Greenwashing.


En "Pautas para una vida slow" planteé una idea que sigo pensando: nuestras decisiones de consumo son votos. Cada vez que comprás algo, estás apoyando un modelo de producción. Y cuando ese modelo implica calidad, tiempos humanos y diseño pensado para durar, el voto tiene un peso diferente.


Y en esta nota pensar también que... la perfección no existe. Pero sí creo que hay algo que cambia cuando empezás a hacerte las preguntas correctas antes de comprar. Preguntarte un "¿me gusta?" —es fácil, pero en lugar de eso "¿me lo voy a seguir poniendo en cinco años?" o "¿sé algo de cómo se confeccionó esto?"


¿Por qué elegí este camino?


Me gradué de Licenciada en Diseño de Indumentaria en 2012, con una tesis enfocada en calzado. Ya en la universidad entendí cómo funciona esta industria —la segunda más contaminante del mundo— y tomé una decisión que no fue heroica ni dramática: simplemente decidí no ser cómplice.


No siempre es fácil. Trabajar sola, con tiempos artesanales, sin las economías de escala de una cadena grande, tiene sus complicaciones. Pero hay algo que pasa cuando una clienta me escribe para decirme que sus botas siguen impecables después de seis inviernos, ahí reafirmo por qué hago esto. La moda lenta, para mí, no es una tendencia ni un nicho de mercado. Es la única forma de diseñar que me resulta coherente con lo que pienso del mundo.


¿Último pedido? Si llegaste hasta acá leyendo esto, sospecho que algo de esto también resuena con vos. Me encantaría ahora leerte en los comentarios al pie de este posteo, por Whatsapp, DM o email.


Hasta el próximo post.

Besos, Ine


Otras refes para que conozcas más de este tema: el episodio del podcast "Fast fashion: ¿quién gana y quién pierde?" y "Pautas para una vida slow" en el blog.

 
 
 

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