un nombre

está claro que nadie se levanta un día y piensa: “tengo clarísimo cómo llevar a cabo mi emprendimiento así que por acá empiezo...”. bueno, no se... tal vez si, si pienso en mi proceso, el armado de esta marca, sigue siendo un ‘trabajo en progreso‘.


sin dudas una de las primeras decisiones es bautizarlo. cuando empecé a pensar en ese tema me dije a mi misma: “mmm, con lo indecisa que soy, tiene que ser un nombre que definitivamente no me aburra en unos meses, o incluso (ojalá) años...”


recordé nombres que había pensado años atrás incluso. me vino a la mente uno que anoté en un diario íntimo (hace más de 20 años) donde escribía que el día que tuviera mi marca se llamaría “ ê “. si, si, si, completamente impronunciable, sobretodo por mi total desconocimiento del idioma francés, pero que en mi mente de 14 años sonaba “très chic” [ ja, ja ].


[ imagino que ] si estás leyendo esto sabes cómo termina la historia. me decidí finalmente por lo único que va a identificarme de por vida, mi nombre propio.

sinceramente sigue, incluso después de cinco años, causándome mucha gracia verlo impreso en todo lo que uso [ cuál etiquetado de tus pertenencias en la escuela ], pero sé que la decisión no fue azarosa. intento honrarla día a día, pretendo humildemente refleje mis valores y siga una trayectoria fiel a mi persona.


gracias por formar parte de esta historia.

Inés


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